Cartero, un oficio en peligro de extinción

Ellos con amabilidad y una sonrisa, recorren las calles de la ciudad entregando cartas, paquetes, recibos de pago, estados de cuenta o cualquier tipo de mensajería. Son los carteros, cuyo oficio hoy en día está en peligro de extinción.

Platicamos con El señor Juan, quien tiene 10 años en el rubro y un inmenso amor por lo que hace. El en un día normal, entrega entre 300 y 400 sobres diarios y nos cuenta que fue un amigo suyo con 20 años de servicios quien lo invitó a cambiar su vida y sumergirlo en la familia postal.

Juan nos platicó que el ser cartero le ayudó a aprender a relacionarse con las personas, ya que él era muy reservado y ahora puede platicar con mayor soltura, desde el dar un “buenos días”, un chiste y hasta una charla amena con los clientes, ya que ellos se deben a sus clientes y los gratifican muchas veces con un refresco, un taco, una propina, o simplemente abriéndose a contarles su vida personal.

Son las tecnologías las causantes del desplazo hacia los carteros, ya que es más sencillo enviar WhatsApps, SMS o escribirse en Facebook, aunque nada se compara con la emoción de salir corriendo al buzón a buscar entre la correspondencia, una carta de esa persona especial, que guardaremos siempre como un tesoro invaluable y algún día, cuando hayan pasado los años por nuestra cabellera, buscaremos y sacaremos de ‘el baúl de los recuerdos’ derramando una lagrima al leerla otra vez.

Cada día es menos probable que un cartero entregue cartas de giro personal; generalmente se trata de correspondencia como estados de cuenta, recibos telefónicos o correspondencia de empresas.

Cada Año, días antes del 12 de noviembre, los carteros entregan sobrecitos pequeños, personalizados, que dejan en los buzones de los ciudadanos para que les den un pequeño incentivo económico u obsequio para con esa motivación, seguir desempeñando su labor con cariño y entusiasmo. Aunque muchos no llenen ese pequeño sobrecito y a pesar de que a veces los corren o hasta les cierran la puerta en la cara, para ellos su mayor satisfacción es ver personas agradecidas, que con una sonrisa o un gesto de amabilidad, les compensen las horas que pasan a pleno rayo del día, llenando de sudor su frente para llevar esos sobres intactos a cada hogar.

Si llegas a encontrarte un cartero en la puerta de tu casa, invítale un vaso con agua, dale los buenos días, dale las gracias y si puedes, obséquiale una pequeña propina, para que ellos no se extingan y con su luz sigan recorriendo cada calle, alegrando nuestro día y llenando nuestros fríos y oscuros buzones.