“Carbono azul” protege manglares para eliminar dióxido de carbono

México tiene gran potencial para producir el llamado “carbono azul”, clave de conservación en ecosistemas costeros y medida de adaptación al cambio climático. Y los manglares que forman parte de este proyecto podrían ayudar a eliminar toneladas de dióxido de carbono.

Estos son los manglares más septentrionales y los mejor conservados de México, y forman parte del primer proyecto de certificación de “Carbono Azul” para una zona de conservación. Eduardo Nájera, de la organización ‘Wild Coast’ (Costa Salvaje), dice:

"Que logremos bonos de carbono de un proyecto de conservación de manglares, no de restauración, de conservación de manglares, sería el primero en el mundo”.

Los bonos de “carbono azul” son comprados por las empresas socialmente responsables que buscan mitigar sus impactos ambientales en una especie mercado de valores, donde la conservación es la moneda de cambio.

Estamos en Bahía Magdalena, Baja California Sur, uno de los refugios naturales de la ballena gris, rodeado de manglares. Este follaje de raíces profundas y enredadas podría valer una fortuna en el mercado de bonos de “carbono azul”.

Se estima que los servicios ambientales generados por los manglares, como el ecoturismo, podrían generar a las comunidades costeras hasta 100 mil dólares anuales por hectárea. Jesús Braulio Ruíz, guardaparque de la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (Conanp) en Puerto San Carlos, explica:

"El sector turístico ya lo aprendió, el sector pesquero lo está aprendiendo al darse cuenta del potencial que hay, que hay también ganancias de mostrar en vez de sustraer”.

Estos árboles, de pies húmedos, evolucionaron para sobrevivir en los ambientes costeros. Son como los bosques del mar. Sus intrincadas raíces controlan la erosión y forman una barrera natural ante huracanes e inundaciones, ya que absorben hasta el 90 por ciento de la energía de las olas.

Los manglares son un refugio de diferentes especies de peces, moluscos, aves migratorias y reptiles, pero sobre todo absorben y almacenan dióxido de carbono, que es un mecanismo natural en contra del cambio climático. Y aunque no lo parece, en un año, los llamados bosques del mar absorben cinco veces más dióxido de carbono que los bosques tropicales. Fay Crevoshaw, de la organización Wild Coast (Costa Salvaje), señala:

"Estos manglares bajitos de Baja California son bombas atmosféricas, así le llaman los científicos porque se han dado cuenta que absorben unas cantidades enormes del CO2, mucho más de lo que se esperaba”.

México es uno de los países con más manglares del mundo, con más de 700 mil hectáreas. Fernanda Adame, investigadora de la Universidad de Griffith, Australia, explica:

"En México se ha considerado que los manglares tienen aproximadamente 50 toneladas de carbono por hectárea, así es como se ha considerado en reportes oficiales, porque no se tenían las mediciones en ese momento. Ahora ya sabemos que en realidad el promedio de los manglares en México es de entre 400 y 500 toneladas de carbono por hectárea de manglar”.

La reconocida investigadora australiana Katerine Lovelock, de la Universidad de Queensland, busca desentrañar los secretos del carbono azul en México.

"Si puedes proteger los manglares, básicamente puedes evitar la emisión de dióxido de carbono”.