Robert Wise, el gran artesano de Hollywood

La carrera de Robert Wise representa mejor que la de ningún otro director lo que era trabajar en el sistema de estudios del viejo Hollywood. Un día le encargaban rodar una película de ciencia ficción, por ejemplo, Ultimátum a la Tierra; otro, un film bélico como Las ratas del desierto, un péplum histórico como Helena de Troya o un wéstern como La ley de la horca. Y un tercer día podía filmar un musical como West Side Story. Abordó todo tipo de géneros, incluso inauguró la saga cinematográfica de Star Trek.


Algunos de los títulos que conforman la filmografía de Wise se han convertido en cintas inolvidables, de esas que pasan de generación a generación y se hacen intemporales, como Sonrisas y lágrimas. Nunca fue un autor que dejó o pretendió dejar su sello cinematográfico para la posteridad. Él se limitaba a hacer su trabajo lo más correctamente posible, de manera pulcra y efectiva. “Si miro al pasado, podría encontrar maneras de mejorar, pero tampoco me he parado a pensarlo”, dijo en 1989 en una rueda de prensa en el Festival de Valladolid, que TCM ha recuperado para la serie de reportajes Con mi propia voz, que recoge las declaraciones que grandes cineastas y estrellas hicieron a su paso por los certámenes de cine.

Wise siempre estuvo orgulloso del cine que se hizo en su época. “Una de las razones por las que prefiero el cine de los cincuenta y los sesenta es porque creo que las historias eran más humanas, más de la gente. No quedaban relegadas detrás de los efectos especiales”, explicaba.

Nació en Winchester, Indiana, en 1914. Estudió periodismo, pero comenzó a trabajar en los estudios RKO como ayudante en el departamento de montaje cuando tenía 19 años. Peldaño a peldaño, fue convirtiéndose en un verdadero experto en el arte de la edición. Trabajó para Orson Welles en Ciudadano Kane, filme por el que consiguió su primera nominación al Oscar. Debutó como director en 1944, por casualidad, al sustituir a Gunther von Fritsch al frente de La venganza de la mujer pantera. “Cuando me dispongo a hacer una película investigo para conocer la realidad y los hechos de ese género, y así sé con qué estoy tratando para hacerlo bien”, confesaba.

Sus mayores éxitos los obtuvo con el cine musical. En 1962 ganó los Oscar a mejor director y mejor película por West Side Story y cuatro años después repetía doblete por Sonrisas y lágrimas. “Durante muchos años, dependimos de los musicales de Broadway como material para el cine, pero en los últimos tiempos parece que ya no hay material. No hay producciones que sean adaptables o que las productoras crean que podrían ser éxitos comerciales. Pero no creo que el género haya muerto. Volverá, espero", rememoraba con melancolía.

Wise tuvo siempre un gran prestigio dentro de la industria del cine. Entre 1971 y 1975 fue presidente de la Asociación de Directores de América y, entre 1985 y 1988, presidió la Academia de Hollywood. Rodó su último trabajo en 2000. “Con el paso de los años, me he dado cuenta de que hacer películas de géneros diferentes es un proceso continuo de aprendizaje”, reconocía. Murió el 14 de septiembre de 2005 en Los Ángeles a los 91 años. El Festival de San Sebastián le rindió homenaje. Su mujer, que había acudido al certamen donostiarra, tuvo que regresar precipitadamente cuando le llegó la noticia del fallecimiento de su esposo.