“Rehab”, la crónica de la muerte anunciada de Amy Winehouse

Hace siete años, el mundo de la música lloró la muerte de la diva contemporánea inglesa Amy Winehouse, la joven estrella que se unió al club de los 27 y se convirtió en leyenda tan solo con dos discos de estudio.

Lo que nos lleva directamente a "Rehab", el primer tema de su segundo disco “Back to Black” y también la canción que puso los reflectores sobre la cantante y le abrió las puertas de la fama mundial.

Mark Ronson, músico y productor de aquel disco contó la historia de la canción: "Amy había estado internada en un hospital unos días, era la época en la que estábamos por empezar a grabar ‘Back to Black’. Salimos a caminar por Nueva York para comprar un regalo para su novio y ella me contó que era mucha la gente que le sugería que se internara en una clínica de rehabilitación. Y su respuesta era siempre ’no, no, no’. Simplemente le propuse que escribiera eso, tal cual me lo había contado".

Winehouse le hizo caso a Ronson y en tres horas compuso la letra que no fue un reflejo de su conducta escandalosa, sus amoríos con hombres que la maltrataron, su afición al alcohol y las drogas, sus trastornos alimenticios.

La canción tiene claves muy claras del trágico futuro que le esperaba a la británica:

“No me sobran 70 días. Porque no hay nada, nada que me puedan enseñar.”
“Intentaron que fuera a rehabilitación. Pero dije "No, No No".
“No quiero volver a beber más. Lo que necesito es un amigo”.
El 23 de julio de 2011, murió Amy Winehouse por una ingesta desmesurada de alcohol. Se encontraron en su departamento tres botellas de vodka vacías. La investigación forense halló 416 miligramos de alcohol por decilitro de sangre. Para tener una referencia: el límite para poder conducir en Gran Bretaña es de 80 mg/dl. El patólogo que realizó el examen post-mortem declaró que 350 mg/dl era considerado un nivel fatal.

Al final, fue demasiado para tratar de convencer a Amy Winehouse de rehabilitarse y ese "no, no, no" terminó apagando su fugaz y ascendente carrera.