Cristiano Ronaldo, molesto con el Real Madrid

La situación es la que conocen, al menos de cara a la galería. No ha habido grandes cambios ni distensión. Cristiano Ronaldo quiere irse del Real Madrid y el club blanco parece dispuesto a contemplar su salida.

Esto puede ser verdad, como parece, y puede tener también algo de pose, una estrategia de ambos en el contexto de una negociación que será más compleja que nunca porque el delantero portugués sabe que tampoco será sencillo buscar otro equipo que satisfaga sus pretensiones y el Madrid asume que desprenderse de Cristiano, después de la salida de Zinedine Zidane, tendría un coste terrible. El caso es que Ronaldo sigue enfadado, muy enfadado, a pocos días del inicio del Mundial de Rusia 2018.

La selección de Portugal se encuentra concentrada en Kratovo, a 40 kilómetros de Moscú, muy cerca del aeropuerto de Zhukovski, que facilitará sus desplazamientos.

Es un sitio aburrido, pero ideal para el retiro de un equipo de fútbol, aunque hasta allí llegan también aficionados fervorosos, fans de Cristiano. El Satum Training Centre, de 11 hectáreas y tres campos de fútbol, tiene todo lo que puede desear un seleccionador para centrar a sus jugadores en algo tan importante como la disputa de una Copa del Mundo y el debut del próximo viernes ante España en Sochi.

Pero Cristiano, ilusionado ante lo que posiblemente será su último Mundial porque tiene 33 años, sigue dándole vueltas a la cabeza en relación a su futuro en el Madrid, otra vez en el aire como en 2017 antes de la Copa Confederaciones.

Esta vez, parece, que la situación es más enrevesada que en otras ocasiones. Cristiano está más molesto que nunca llevando su disgusto mucho más allá de una pataleta puntual. Porque Cristiano se siente degradado por la última oferta del Real Madrid, que no ha sido mucho mejor que la penúltima, después de la ’Duodécima Champions’ en Cardiff.

Pero aquello nunca llegó a materializarse porque el club se enfrió hasta ir dándole largas coincidiendo con un bajón en el rendimiento del portugués.

Fue entonces cuando se activó la operación Neymar. Cristiano se disgustó mucho en aquellas semanas en las que además se le habían cerrado las porterías, pero aparcó el tema hasta el final de la temporada que finalizó como la anterior, con otra Champions en la que ha sido gran protagonista.

En su concepto, la propuesta que acaba de escuchar es una invitación a marcharse, algo que le sería muy útil al club blanco, obsesionado con el fichaje de la estrella de Brasil. Cristiano ve que el Madrid anda muy lejos de llegar a las cantidades en las que se sentiría satisfecho. Y la actitud de no valorarle como cree que merece pudiendo hacerlo, porque recursos no faltan, es la que le enfada más. La realidad es que salvo cambio drástico del panorama en los próximos días hay una sensación de no retorno para Cristiano.