FilminLatino presenta especial dedicado a FICUNAM


A lo largo de ocho ediciones cumplidas el Festival Internacional de Cine UNAM ha sostenido y reiterado su apuesta de intervención ante las narrativas hegemónicas en la experiencia audiovisual. Y ha hecho evidentes varios de los lugares por donde el discurso cinematográfico tropieza, es precisamente que tomando distancia de estos, FICUNAM se ha articulado por su cuenta como una propuesta de nicho que, por encima de la zozobra de muchos, extiende una llamada al encuentro de la multiplicidad universitaria.

Puede decirse que las obras planteadas con mayor radicalidad en la esencia de su expresión son acogidas por el festival, únicamente para trazar un confín donde las imágenes marginales, aquellas sin cabida en el cine de plaza comercial, en las pretendidas salas de cine de arte o siquiera en los certámenes de cine nacionales e internacionales más populares. Hay pocos lugares, por decir casi ninguno, que aceptan incurrir en este papel incómodo: el de mostrar el cine contado en otras temporalidades, gestado en un gusto fílmico fuera de la norma y el canon, con películas que más de uno detesta y generan particulares desacuerdos o encuentros, potenciando una clara división política entre quienes gustan o no de la programación.

Siendo así, FilminLatino presenta un canal especial dedicado FICUNAM 8 con algunas piezas que formaron parte de las ediciones anteriores del festival, pero también con trabajos que dialogan con el concepto del festival y cruzan otras maneras de concebir el pensamiento cinematográfico en piezas que transcurren entre el cine ensayo, la obra experimental, la ficción extrapolada o falsos documentales.

Entre los cineastas más distinguidos de esta curaduría se encuentra Lav Díaz, realizador emblemático del cine filipino contemporáneo y presidente del jurado en la edición del festival, considerado uno de los cineastas independientes más radicales en la historia del cine reciente por poner foco en temas como la post-verdad y la nueva política del siglo XXI; pero sobre todo por la compleja y extensa temporalidad de sus largometrajes. En Norte, el fin de la historia (2013), el cineasta presenta una versión personal de Crimen y castigo de Fiódor Dostoievski, contada con detenimiento en imágenes que esparcen al espectador una extensa novela de capítulos amplios.