Los “analistas en seguridad” hoy. Cuando la tribuna da soluciones mágicas…

Un tema que ha sido dejado de lado y que realmente preocupa entre quienes trabajamos a fondo los temas de seguridad, procuración y administración de justicia, es sin dudarlo la emisión de opinión pública, “experta”, además de las posibles repercusiones en el imaginario popular por ser expuestas en medios de comunicación y en la esfera de lo público.

En ocasiones diversas, estos temas han sido tomados por diferentes actores políticos, la propia comentocracia en medios de comunicación e incluso por actores académicos, cómo una simple y llana plataforma para tratar de entrar a la opinión pública, sin analizar el “nivel” de las propuestas que se pueden tener para solucionar los problemas cotidianos que en materia de seguridad día con día se generan.

E incluso se atreven a aseverar que sus soluciones son tan factibles que en poco tiempo se pueden echar a andar con resultados positivos…
Nada más falaz.

Lo que tristemente hoy en día prevalece y sin temor a decirlo, es la vaguedad y la simpleza con la que se toman los temas de seguridad en diferentes espacios o medios de comunicación de todo tipo.

Estos “analistas”, sin conocimientos mínimos de los temas de seguridad, prevención, procuración y administración de justicia, se manifiestan a los cuatro vientos, sin un conocimiento contundente de la complejidad del abordaje de esta temática, sin argumentar soluciones acordes y si en cambio, con una profunda intención de sacar alguna raja política partidista o incluso mediática,

La seguridad por si sola, es uno de los ejes fundamentales del desarrollo territorial, y son los temas de seguridad que tanto han lastimado el territorio michoacano o en su defecto moreliano, por las incorrectas políticas públicas en la materia aplicadas desde las dependencias correspondientes.

Y es una insana costumbre, que, desde hace tiempo, muchos políticos en desgracia, aspirantes a políticos, analistas de notas periodísticas, lectores de noticias e incluso académicos sin una línea de trabajo definida, han tomado como hobbie o como bandera: La comentocracia en medios de comunicación y son los temas de seguridad, los que han sido su panacea sin haber explorado experiencia práctica previa.

Es decir, opinando sin conocer.

Hoy en día, han surgido diferentes aristas del análisis de políticas públicas, que redundan en la creación de diferentes espacios de reflexión en los medios de comunicación. Los temas son tan vastos, que el análisis de diferentes aspectos, puede tener uno o varios actores haciendo el comentario, quizás por su experiencia en el sector público, por su conocimiento teórico o por que lo leyeron y se les hizo fácil opinar del asunto cuando tuvieron la oportunidad de tener un micrófono enfrente.

Así es como hoy en día, han sido abordados los temas de seguridad. Sin la seriedad que corresponde, con esa vaguedad de parecer todos unos expertos, espacios donde se han brindado “soluciones” desde los medios de comunicación, que quizás no son las más efectivas o en su defecto las que jurídicamente puedan operar los cuerpos de seguridad.

El terreno o campo, que es quizás la escuela más importante que se puede tener en seguridad pública o ciudadana, es el menos abordado por toda la comentocracia que pulula en los medios de comunicación. La facilidad o autoridad cuando se habla frente al micrófono o monitor sobre proximidad, sobre prevención e incluso sobre la operatividad policial, sólo desnuda que ante estos temas, que sin duda son de lo más relevante, se puede emitir un comentario sin tener los conocimientos que da el terreno.

Las políticas públicas, son un conjunto de perspectivas que sin duda han pasado del terreno a los manuales de aplicación, con base en los profundos conocimientos de especialistas en el área que, sin dudarlo, bajaron del gabinete o de sus nichos académicos y se involucraron plenamente en la práctica diaria que implica la generación de conocimiento.

La seguridad pública es exactamente lo mismo.

La cotidianeidad que implica el saber abordar los temas de seguridad pública, implica no sólo el conocimiento teórico que al parecer cualquier lo puede tener con base en la lectura y compresión de los conocimientos, se necesita sin dudarlo, la experiencia en el terreno para comprender plenamente lo que implica la operatividad, el diagnóstico y poder hacer una reflexión con conocimiento de causa.

Por ello, mis preguntas a la clase comentocrática (improvisada) en temas de seguridad son:

¿Han realizado labor práctica?

¿Realmente estos “especialistas” conocen el terreno o han elaborado diagnósticos?

¿Cuántos opinadores de medios, han participado de manera activa en labores que conciernen a la seguridad pública?

¿Quiénes de estos personajes de medios, maneja los datos duros certeros, sin usarlos con un sesgo político?

¿Cuántos personajes de este sector opinador, han participado o trabajado directamente en una corporación?

Hoy, en tiempos netamente electorales, donde el hablar de seguridad será el pan nuestro de cada día.

Escucharemos a los candidatos hablar de estos temas, prometer que vendrán mejores tiempos e incluso se hablará de soluciones mágicas que operativamente son imposibles.

Es momento de que, en aras de esa responsabilidad profesional, como dijera la expresión popular que reza: “Zapatero a tus zapatos”, es momento que la comentocracia genere opiniones responsables y fundamentadas de su área de especialidad, sin invadir temas que no conocen, porque se corre el peligro que sean abordados de manera errónea e incorrecta, todo en afán de la búsqueda de una tribuna que irresponsablemente, da voz a quienes mediatizan o escandalizan con la intención de brillar y volver a la arena política, colgándose de una bandera que jamás abordaron.

La seguridad, sus temáticas, sus complejidades y sus soluciones, no deben de ser abordadas desde una mezquina posición partidista, sin duda este es el peor pecado que se puede cometer, porque parcializamos una opinión, le restamos los márgenes de autoridad a la actuación de los elementos de policía y por el otro lado, polarizamos a los ciudadanos entre colores que, sin duda, muchos de ellos, no tienen el mínimo conocimiento del territorio.

Los temas de seguridad, son y seguirán siendo, los más selectos de las políticas públicas, porque de ahí depende el desarrollo territorial. Y el abordaje de estos, de una manera objetiva imparcial y con conocimiento de lo que se quiere abordar, es una arista que pocos saben manejar, por lo menos sin sesgos políticos o agua para su molino.