Morelia ¿Y la seguridad? ¿O lo que importa es la campaña?

Es bien sabido en el medio, que el politizar o colorear la seguridad pública es el peor pecado que se puede tener como estrategia y peor aún en tiempos de precampaña electoral por puestos de elección popular.

Al parecer, este año es un periodo de tiempo atípico, contradictorio e incluso regresivo. Usos y costumbres que creíamos olvidados o superados por parte de nuestros políticos, han regresado de los libros de rituales ancestrales e incluso de descuidos por parte de los actuales gobiernos.

¿Qué es lo que estamos viendo hoy en día?

Quizás un regreso de esas viejas costumbres y por ende una consecuencia lógica de esos mismos rituales: el descuido de los funcionarios en sus puestos y sus funciones.

Y en nuestro caso local, Morelia no está siendo la excepción, al parecer la seguridad de la ciudad únicamente está siendo asumida por parte de la Secretaría de Seguridad Pública de Michoacán, sin que el propio municipio o por lo menos su alcalde, esté al mando de las operaciones de seguridad que le competen.

Al parecer en nuestro municipio se les ha olvidado esa máxima que nuestra colega Teresa Torres, siempre recuerda en sus intervenciones en medios:

“El alcalde, siempre es el primer policía del Municipio”.

Es por ello, que al parecer también a los propios funcionarios en materia de seguridad del Ayuntamiento Moreliano, se les ha olvidado que tienen un cuerpo de policía que desplegar, acciones que vigilar, una contingencia sanitaria donde tienen que hacer valer el decreto del Gobierno del estado y por encima de ello, sus obligaciones constitucionales de vigilar y resguardar el orden y seguridad de los habitantes de esta ciudad.

Pero al parecer, o no tienen nociones de ello, se les olvido que aún tienen un lapso bastante largo que gobernar o simplemente ellos ya están en otro canal, que es aprovechar la palestra gubernamental para jalar agua para su molino, olvidando que ña Seguridad Pública es vital y toral en los ejes de gobierno.

Asaltos, homicidios, descontrol social de la población y si a ello le sumamos la indisciplina por parte de mandos policiales y de los propios elementos ( aclarando que no son todos, pero al parecer el reclutamiento hecho en esta administración ha sido fallido en la calidad de sus policías) nos desnudan que hay un vacío de poder en la propia corporación.

Desde un inicio vaticinamos en este espacio que la silla de Comisionada Municipal de Seguridad le quedaría muy grande a Julisa Suarez Bucio. Y no fallamos, le quedó inmensa.

Y al parecer a mucho de su cuerpo directivo (importado de otras corporaciones y con un dudoso pasado), sin dudarlo siguió esa misma estela de ineficacias e ineficiencias que vienen arrastrando de esas otras instituciones, contaminaron un proyecto que había nacido para ser uno de los más brillantes y ejemplos de este país.

Si en los números alegres que la propia Comisión Municipal de Seguridad se maneja un estado de fuerza de casi 700 elementos, las preguntas son varias:

¿Por qué es inexistente el despliegue de seguridad y proximidad en la ciudad de Morelia?

¿Por qué cada vez es más baja la calidad de los elementos reclutados?

¿Por qué se están destapando asuntos de castigo a elementos, que estuvieron guardados por casi más de 2 años en la oficina de Asuntos Internos?

¿Asuntos Internos está siguiendo un procedimiento sancionatorio correcto o simplemente son caprichos de los mandos de la Comisión?

¿Cuál es la razón de que haya un sinfín de elementos de policía en oficina y no en la calle, que es el lugar donde deberían de estar laborando?

¿Hay elementos consentidos dentro de la propia corporación?

¿Por qué hay tantas patrullas guardadas en los estacionamientos de la propia Comisaría de la Policía de Morelia y no están en las calles?

¿Por qué no han dado a conocer el número de elementos sancionados, procesados, castigados y enfermos de COVID 19?

¿Hasta dónde llegó el acoso por parte de administración, para degradar a elementos que tenían la categoría de policías primeros y que por el acoso laboral fueron algunos cesados o suspendidos de sus labores?

¿Por qué se fue a presumir un proyecto a Paris, Francia y a otras latitudes, cuando sabemos que al interior de la propia Comisión ya tiraron a la basura prácticamente todo el cimiento del proyecto que era la atención a las víctimas?

¿Por qué no se ha puesto practica el Modelo Nacional de Policía y Justicia Cívica al pie de la letra, cuando esta corporación fue el ejemplo de aplicación?

¿Cuál ha sido la política financiera para el sostenimiento de esta policía, al no haber ya un recurso federal para la misma?

¿Por qué no hay una POLÍTICA CRIMINAL INSTITUCIONAL, transversal y multidisciplinaria que ayude en la prevención y el combate a la delincuencia y si en cambio hay un mar de ocurrencias que día con día se trabajan sin una ciencia o una estrategia marcada?

Y cómo las anteriores, hay un mar de interrogantes que al parecer ni la propia Comisionada de Seguridad podría responder, porque al parecer ella no está al mando de la corporación. Ella está en campaña con el Candidato a Gobernador del partido oficial y está dejando a un lado quizás la piedra toral de las políticas públicas de un territorio: La seguridad.

El convenio de coordinación firmado por el propio municipio de Morelia con otros municipios metropolitanos, el estado y la federación la semana pasada, no es la respuesta para acabar con la incidencia delictiva y con la violencia que prevalece en la zona.

Si de entrada todas las corporaciones estuvieran en las mismas condiciones, estaríamos hablando de un éxito en la materia. Pero si tomamos en cuenta que quien debería de encabezar esta estrategia y sus funcionarios, andan en campaña electoral y descuidando a los morelianos, sabemos perfectamente que las demás corporaciones no van a tener el mismo nivel de exigencia, responsabilidad, eficacia y eficiencia en la zona Metropolitana de Morelia.

La seguridad no tiene colores ni tampoco tiene descanso, pero al parecer en esta administración municipal se les ha olvidado que el eje de gobierno por el que giran las demás variables de política pública es la seguridad.

Y a la única corporación que vemos quizás patrullando y vigilando es a la Policía Estatal, que es la que, con sus limitaciones de carácter operativo y funcional, ha dado algunos resultados, no los que esperamos. Pero sin duda con el hecho de asumir un compromiso institucional que no les competía al haber un cuerpo municipal, se les agradece.

Morelia es la joya de la corona, pero sin duda se les olvida que se necesita seguridad.