En 2018 habría más sismos, según científicos y esta es la razón

Probablemente no te hayas dado cuenta, pero la Tierra está tomando las cosas con algo de calma en este momento.

Desde 2011, nuestro planeta ha estado girando a un ritmo unas pocas milésimas de segundo más lento de lo habitual.

Nuestro ciclo de giro planetario cambia constantemente: las corrientes oceánicas y los cambios atmosféricos tienen un impacto, al igual que el manto y el núcleo fundido debajo de ellos; pero el patrón actual tiene preocupado a un equipo de geólogos, la razón: los terremotos.

Los profesores Roger Bilham y Rebecca Bendick advierten que la desaceleración de la Tierra podría provocar más del doble de terremotos de magnitud 7 o más en 2018.

Bilham, quien estudia los terremotos en la Universidad de Colorado, señaló en entrevista a Business Insider que cuando el ritmo de la Tierra se retrasa por años, se contrae. Eso encoge el Ecuador, pero es difícil que las placas tectónicas que forman la capa exterior de la Tierra se ajusten en consecuencia.

"En lugar de estar en línea con la parte más delgada, los bordes de esos platos se aprietan juntos".

Todo esto lleva tiempo para que lo sintamos sobre el terreno, pero después de cinco años sin muchos temblores de alta intensidad, nos acercamos al momento en que los efectos de este apretón se podrían sentir en todo el mundo, dijo Bilham. Él estima que el planeta podría ver, en promedio, 20 terremotos de gran magnitud para cada uno de los próximos cuatro años. (En comparación, solo siete terremotos se han registrado por encima de un 7.0 en lo que va del año).

Bendick, que estudia los peligros geológicos en la Universidad de Montana, es coautor de un informe en el que Bilham da a entender este fenómeno a principios de este año, aunque sus últimos hallazgos aún están bajo revisión.

Ella dijo que es importante recordar que la rotación de la Tierra cambia todo el tiempo por todo tipo de razones: las grandes tormentas, la acumulación de nieve en invierno y los patrones oceánicos pueden tener un impacto. No obstante, Bendick señaló que los últimos 117 años de registros de terremotos sugieren que los temblores son especialmente sensibles a un tipo especial de ralentización rotatoria de diez años como el que parece que estamos experimentando ahora.

Esto probablemente se deba a ‘las interacciones de la litosfera, el manto y el núcleo’, comentó Bendick a Business Insider en un correo electrónico.

Los investigadores esperan que los urbanistas y políticos en zonas propensas a terremotos hagan caso de sus últimas advertencias y trabajen rápidamente para modernizar edificios o actualizar planes de emergencia. También aconsejan a las personas que hablen con sus seres queridos sobre cuál sería su plan si ocurre un desastre.

"No hay una buena razón para que la gente no tome medidas simples para estar mejor preparados", concluyó Bendick.