¡A levantar la mano que el día ha llegado!

La Jornada electoral del 2021, avizora importantes cambios transcendentales en la vida pública y política del país, de manera concreta visibilizará la importancia que tiene la participación política de las mujeres en la transformación de la democracia incluyente y paritaria.

Abrirá por fin la puerta a la participación y a la representación femenina en todos los niveles. Y exigirá a los institutos políticos a hacer una apuesta clara por las mujeres y sus propuestas, en el entendido de que deberán de ocupar el 50% de los espacios en la vida pública y política del país.

En el proceso electoral que ya inicio, serán 20 mil 868 cargos locales por elegirse en TODO el país, de los cuales 10 mil 434 serán para mujeres que ocuparán cargos de representación.

En Michoacán, el número no es menor, serán mil 139 cargos locales por elegirse, de los cuales la mitad corresponderán por ley a las mujeres michoacanas.

Desde la visión de derechos humanos, los derechos políticos y electorales de las mujeres contribuyen a la promoción y consolidación de la democracia y a la creación de un Estado igualitario e incluyente.

Sin embargo, el reconocimiento y ejercicio del derecho a la participación política de las mujeres, históricamente se ha visto permeado por infinidad de estereotipos de género que han limitado su participación o han retardado sus aspiraciones políticas.

Es importante reconocer que este camino hacia la participación de las mujeres en la vida pública del país ha sido impactado por una profunda resistencia ante su ejercicio y una clara violencia simbólica y política, que tiene como fin último, el conseguir que las mujeres se retracten o amedrenten en el intento por seguir sus proyectos.

En México, este ejercicio pleno por los derechos políticos de las mujeres ha recorrido un largo y sinuoso camino, que tuvo su origen en el año 1920, en los estados de Yucatán, Guerrero y San Luis Potosí, buscando el derecho al voto a nivel municipal, hasta que el 17 de octubre de 1953, el

Estado Mexicano reconoció el derecho de las mujeres a votar y ser electas.

Este recorrido histórico hasta alcanzar el camino de la paridad ha sido lento pero constante, el 24 de junio de 2002 fue publicada en el DOF, la reforma por la cual se estableció en la legislación electoral nacional (COFIPE) el sistema de cuotas de género, que obliga a los partidos políticos a respetar el 70/30 de candidaturas para ambos géneros en los comicios federales, posteriormente en el año 2008 el COFIPE sufrió reformas, entre las que destacan el aumento de la cuota, que pasó de un 30 % a un 40% (artículo 219), así como la obligación de los partidos políticos de destinar un 2% del financiamiento público ordinario para la capacitación, promoción y el desarrollo del liderazgo político de las mujeres.

El mes de febrero del 2014 se reforma la Constitución Federal en materia de paridad y se armonizan diversas legislaciones en materia político electoral, que marcan una nueva etapa en la interpretación de la participación política de las mujeres y establecen tareas específicas para los organismos políticos y para el Estado en materia del cumplimiento de este derecho humano de las mujeres.

En el estado de Michoacán el 20 de enero del 2020 se publicaron diversas reformas a la Constitución Política del Estado Libre y soberano de Michoacán, a fin de establecer el principio de paridad y establecer que el Poder Ejecutivo del Estado, observará y garantizará el principio de paridad de género en los nombramientos, mientras que el Poder Judicial, el Supremo Tribunal de Justicia, el Instituto Michoacano de Transparencia y los ayuntamientos deberán de aplicar en su integración el principio de paridad.

Por su parte el código Electoral del Estado, señala que se establece la paridad como un derecho y obligación para los partidos políticos, la igualdad de oportunidades y la paridad entre hombres y mujeres para tener acceso a cargos de elección popular; así como la obligación de brindar a las mujeres las condiciones propicias para ejercer libremente sus derechos político-electorales, sin ser víctimas de violencia política por razones de género.

Todas estas reformas han generado el andamiaje jurídico para uno de los retos mas grandes en la historia de la participación política de las mujeres - el 2021- la contienda de la paridad y de la visibilización de que las mujeres somos mas de la mitad de la población y que necesitamos espacios para impulsar agendas de géneros que nos vean, y vean las diversas formas de ser mujer y sus necesidades.

Pero también representará una gran ventana para evidenciar que además de las reformas a la norma, se requiere la modificación de muchas otras realidades que afectan o interfieren en la incorporación de las mujeres al foro político, la transformación cultural que permita dejar de pensar que la incorporación de las mujeres en la política es solo por cubrir una cuota y no por una aspiración personal y legitima de ser visibles y públicas.

Lo que es real, es que las mujeres seguimos hoy, teniendo muy poca participación en la vida pública, política, directiva tanto en el sector público como en el privado, en la generación de políticas públicas de incidencia para más mujeres o en el mundo académico, lo que deja claro que nuestros techos de cristal y pisos pegajosos siguen siendo obstáculos claros para una mayor participación femenina en puestos de decisión, así como para evidenciar la indudable capacidad que tenemos las mujeres como líderes y agentes de cambio.

De tal forma que las barreras estructurales creadas por leyes e instituciones discriminatorias siguen limitando las opciones que tenemos las mujeres para votar o participar en las elecciones, aunado a que estas brechas estructurales también limitan el acceso de las mujeres a recursos tanto teóricos, económicos, retóricos entre otros, para poder llegar a las contiendas y al ejercicio del poder en condiciones de igualdad.

A decir de la Resolución sobre la participación de la mujer en la política aprobada por la Asamblea General de las Naciones Unidas en 2011, “las mujeres siguen estando marginadas en gran medida de la esfera política en todo el mundo, a menudo como resultado de leyes, prácticas, actitudes y estereotipos de género discriminatorios, bajos niveles de educación, falta de acceso a servicios de atención sanitaria, y debido a que la pobreza las afectas de manera desproporcionada”.

Por lo que también se reconoce en dicha Resolución que es de vital importancia empoderar a todas las mujeres mediante la educación y la formación en cuestiones de gobierno, políticas públicas, economía, cuestiones cívicas, tecnología de la información y ciencias, a fin de que desarrollen los conocimientos y las aptitudes necesarios para contribuir plenamente a la sociedad y el proceso político.

El paso y la lucha nunca han sido sencillas, pero eso no ha sido un obstáculo que haya logrado frenar el entusiasmo, valor y entrega de todas las mexicanas que arduamente trabajaron para que el día de hoy hablemos del anhelado 50/50. La puerta está abierta, los retos son muchos, pero el avance de las mujeres en la vida publica de México y de Michoacán será en el 2021 una realidad.

Levantemos ya la mano, que esta jornada electoral es de las mujeres.