Este trío de veinteañeros recibió 600 mil dólares para fabricar ladrillos ’de plástico’

A mediados de 2014, a Fabián Saieg, Leandro Lima y Leandro Miguez les decían que dejaran de perder el tiempo y se pusieran a trabajar.

Los jóvenes, en ese entonces de 24 años, acababan de usar sus ahorros para comprar maquinaria y montar en su natal Córdoba la organización Ecoinclusión, que recicla plástico para crear ladrillos de bajo costo. A la fecha, trabajan en cuatro municipios de Argentina, donde han montado 95 puntos de recolección de botellas, unas 20 mil toneladas de desechos que se han transformado en material para 100 viviendas, así como dos salones comunitarios: una biblioteca y un comedor infantil.

Ahora, quieren escalar su modelo a toda Latinoamérica y tienen como combustible 600 mil dólares y apoyo técnico tras ganar el primer desafío en la región de Goolgle.Org, el brazo filantrópico de la tecnológica.

“Veíamos problemas que había en la sociedad, el crecimiento de los basurales, la falta de vivienda de la gente y es algo que nos afectaba y nos motivó a emprender y a hacer algo para cambiar esa realidad. Por eso buscamos un proyecto que tuviera impacto ambiental y social a la vez, por un lado retiramos este desecho evitando que vaya a la basura, lo transformamos y le damos un destino social, ya que la totalidad de producción de ladrillos va destinada a producir viviendas dignas”, cuenta Saieg a El Financiero.

“Lo que nos da este premio de Google.org es un impulso muy grande porque vamos a poder armar una gran planta de reciclaje en nuestra región y además queremos ser un hub que una a gobiernos locales con ONGs aliadas y con empresas, de manera que se pueda replicar nuestro modelo en distintas partes de Latinoamérica”.

El ladrillo fue desarrollado y patentado por el Centro Científico Tecnológico CONICET de Córdoba; en cada bloque se emplean 20 botellas de plástico, está certificado para edificaciones de hasta dos pisos, es igual de resistente que un ladrillo tradicional y 25 por ciento más aislante. Ecoinclusión hizo una alianza con el instituto para llevar el invento al mercado y a la práctica.

“Lamentablemente en Latinoamérica hay más de 15 millones de familias que tienen viviendas precarias y que se ven afectadas directamente por los basurales. Ningún país de América Latina procesa más del 15 por ciento de la basura que genera, por estas razones son las que decidimos entrar en acción, decidimos ponernos en marcha y producir estos ladrillos ecológicos”, dijo Saieg frente a un jurado integrado entre otros por la Nobel Rigoberta Menchú; Jacquelline Fuller, presidenta de Google.org, y Adriana Noreña, vicepresidenta de Google para Hispanoamérica.

Más de 2 mil 300 organizaciones participaron en el desafío que repartió 5.85 millones de dólares entre quince de ellas, incluidas las mexicanas Sin Fronteras que recibió 400 mil dólares, e IMCO y Telecomunicaciones Indígenas, que recibieron otros 350 mil cada una.
En una charla con periodistas latinoamericanos, Noreña señaló que las organizaciones seleccionadas compartían cinco rasgos: uso de la tecnología, atención a un problema social, impacto, capacidad de escalar el proyecto y una trayectoria como ONG.