La estrategia de Twitter contra los bots se queda corta

En octubre, la fachada de la sede de Twitter en San Francisco mostraba un mensaje: “Prohíban los bots rusos”. Alguien, la firma no sabe quién, proyectó la exigencia en la pared.

Twitter lucha por explicar cómo bots pudieron haber sido usados en la elección de 2016 en EU.

Los investigadores, que esperan minar los datos de Twitter para averiguar quién estuvo tras el operativo, probablemente no tengan suerte porque la compañía borró tuits y otros datos de usuarios, informaron medios de EU, citando sin identificar a exagentes de ciberseguridad. Medios de comunicación dijeron que investigadores federales ahora creen que Twitter fue una de las armas más potentes de rusos en su intento por inclinar la elección a favor Donald Trump. Las políticas de privacidad de Twitter suelen dictar que cuando un usuario revisa o borra tuits, promociones pagadas o cuentas enteras, la compañía también debe hacerlo. Toda esa información está práctica e irreparablemente perdida.

Twitter fue diseñado para ser amigable con los bots. Pueden ayudar a publicistas a difundir mensajes y responder quejas de servicio a clientes. Una investigación de la Universidad de Sur de California y la Universidad de Indiana muestra que entre 9 y 15 por ciento de las cuentas activas de Twitter son bots. Muchos tuitean inofensivamente titulares de noticias, el clima o estrenos de Netflix.

Tras la elección, hubo poca discusión al interior de la empresa sobre si la plataforma fue usada incorrectamente, según gente familiarizada con el asunto que pidió no ser identificada. Pero la ubicuidad y utilidad de los bots sí surgió; hubo conversaciones sobre si deberían identificar las cuentas de bots para que los usuarios sepan que son automatizadas, dijo una de las personas.

La firma dijo que hizo muchos cambios recientes, entre ellos crear procesos automatizados para detectar accesos sospechosos. Pero, expertos dicen que está muy atrás de Facebook y Google en ese tipo de prácticas.

Los ejecutivos de Twitter estuvieron en contacto con comités congresales e investigadores para intentar responder sus preguntas previo a las audiencias que iniciaron en noviembre, según una persona familiarizada con el asunto. La empresa ataca el problema desde varios ángulos, dijo la persona, como pedirle a ingenieros que examinen el spam y a sus equipos comerciales que escarben en compras de RT, la televisora rusa.

“Conforme Twitter ha crecido y evolucionado en años recientes, así también nuestra habilidad para enfrentar retos como abuso y acoso. Por eso hemos invertido muchos más recursos para mejorar la confianza y seguridad del usuario”, dijo una vocera en un comunicado. “Además de establecer el Consejo de Confianza y Seguridad en 2016, hemos aumentado sustancialmente a nuestro staff mundial para que trabaje en estos temas y continuamos actualizando nuestros productos para fomentar un Twitter más seguro”.

Investigadores independientes comienzan a destapar interferencia política. En Twitter hubo unos 400 mil bots que publicaron mensajes durante la campaña presidencial de EU, según una investigación de Emilio Ferrara, profesor asistente en la Universidad del Sur de California. Halló al mismo grupo de mil 600 bots publicando tuits en las elecciones francesas y alemanas de este año.

La empresa de ciberseguridad FireEye dijo previamente que descubrió miles de cuentas falsas ligadas a Rusia que publicaron mensajes anti-Clinton. Su pesquisa reveló que el día de la elección un grupo de bots impulsó #WarAgainstDemocrats más de mil 700 veces. Lo que FireEye calificó de “posibles bots rusos” provocaron que #HillaryDown comenzara a ser tendencia.

Enseñarle a los algoritmos a hallar a maliciosos tuiteros es un reto. En particular, si se complementan redes de bots con humanos que son pagados para tuitear al mismo tiempo.

Y tener mano dura contra los bots pone a Twitter en una situación vulnerable. Los inversores la han penalizado por no subir sus usuarios. Entre más severo sea Twitter con cuentas falsas y bots, hay menos actividad en su base de usuarios mensual, el indicador más vigilado en Wall Street.

“Creo que hay un motivo comercial por el que Twitter no quiere hacerlo bien. Si tienes cuentas falsas y te valoran según usuarios activos, la valoración será ajustada”, dijo Scott Tranter, socio en Optimus, una consultora de datos y tecnología.

Muchas campañas usan bots que automáticamente retuitean cualquier contenido que llegue de ciertas cuentas o con ciertas palabras. Otros contestan con información preelaborada a tuits con un contenido específico.

Kris Shaffer, científico de datos que hace investigación para la Universidad de Mary Washington y Data for Democracy, halló que esas estrategias fueron usadas antes de la elección francesa. Muchos tuits con menciones a LePen o Macron recibieron respuestas automáticas con información desdeñosa sobre los candidatos.

“El hecho de que no lidie adecuadamente con la propaganda y problemas de abuso significa, o que no pueden hacer lo que dicen que pueden o pueden pero no dicen la verdad sobre el problema de abuso”, dijo.

A pesar de la atención reciente, la dimensión exacta de la comunidad bot permanece oscura. Los académicos le han pedido en vano a Twitter que colabore, dijo Ferrara. Agregó que sin datos internos no podrá saber el origen y controlador de los bots que ha descubierto. La última vez que estuvo en contacto con Twitter fue tras las elecciones en Francia para preguntarle cuántos bots fueron usados.

“Interactuamos en varias ocasiones con Twitter y siempre difaman nuestra investigación al decir que tiene fallas metodológicas, aunque hemos tenido consistentemente la razón”, dijo. “No les gusta colaborar con investigadores porque entonces tendrían malas relaciones públicas”. Twitter se negó a comentar sobre las interacciones con los investigadores.