Es el caos: Riñas, abusos, rapiña ...

El desabasto ya casi total de gasolina en esta ciudad provocó escenas y situaciones inéditas: riñas entre automovilistas por obtener unos litros del combustible; filas de hasta trescientos vehículos en la mayor parte de las casi cien gasolineras, pese a que casi todas están cerradas; robo del producto en autos estacionados; ausencia en escuelas y centros laborales y aumento desorbitante en la tarifa de taxistas, entre otras.
Elementos policiacos incluso han propiciado hechos de violencia, como en la gasolinera de avenida Morelos, cerca de El Pípila, cuando al mediodía de este martes efectivos de la Procuraduría General de Justicia evadieron la larguísima hilera de automovilistas y trataron de formarse en su camioneta adelante, lo que generó reclamos airados y connatos de violencia.
Usuarios del transporte público denunciaron a Respuesta que los taxistas están cobrando dos y hasta tres veces más de las tarifas autorizadas, con el pretexto de que a ellos la gasolina se las están vendiendo en ese porcentaje más cara. Por ejemplo, una mujer aseguró que un taxista le cobró 200 pesos por un traslado de la Terminal de Autobuses al centro histórico, “y ni modo de no usarlo, si no había más”.
Las unidades del transporte colectivo, combis y camiones, cada vez circulan en menor cantidad. Autoridades estiman que ya este martes por la tarde-noche sólo operaban alrededor de la mitad de los automotores, lo que propicia también disputas entre usuarios por los escasos lugares.
A esta Redacción llegaron también denuncias de que los vehículos estacionados, sobre todo por la noche y en lugares solitarios, están siendo objeto de rapiña, al ser abiertos en sus tanques de gasolina para sustraerles el producto.
Prácticamente no se ven desde el fin de semana, patrullas de ningún tipo circulando por las calles de la ciudad y este martes dejaron de prestar el servicio la mayor parte de las camionetas recolectoras de basura, tanto particulares como del mismo ayuntamiento.
En las escuelas y centros laborales comenzaron a registrarse los primeros retrasos e incluso el ausentismo. Negocios comienzan a reportar cierres parciales o totales, ante la imposibilidad de adquirir sus insumos necesarios.
En general, las calles de Morelia lucen cada vez más desoladas, con apenas unos cuantos vehículos transitando, incluso en horas normalmente “pico”.